Apophis saldrá cambiado de 2029: la gravedad terrestre y 3.250 objetos en su camino
Publicado el 7 de agosto de 2026
La pregunta de siempre es si Apophis es un peligro para nosotros, y la respuesta lleva años cerrada: no lo es. Dos investigadores italianos le han dado la vuelta y se han preguntado lo contrario — si nosotros somos un peligro para él. Porque el 13 de abril de 2029 el asteroide pasará a menos de 32.000 kilómetros de la superficie, y ahí arriba no está vacío: está lleno de satélites y chatarra.
3.250 objetos, y 70 que podrían pasarle a menos de 50 km
Giulia Schettino y Alessandro Rossi, del IFAC–CNR italiano, publicaron en mayo de 2026 en The Planetary Science Journal el primer recuento serio de con qué se va a cruzar Apophis. Cogieron los 3.250 objetos catalogados con apogeo por encima de los 30.000 kilómetros —satélites geoestacionarios, etapas de transferencia, órbitas Molniya— y simularon sus trayectorias contra la del asteroide.
El resultado, en distancias mínimas:
- Unos 1.650 objetos podrían acercarse a menos de 1.000 km.
- 219, a menos de 100 km.
- 70, a menos de 50 km.
- En los escenarios más desfavorables, los pasos más ajustados quedan entre 4 y 29 km, según el tipo de objeto.
Con esas cifras, la probabilidad de choque que calculan es extremadamente baja. No es cero, pero tampoco es una amenaza: es una posibilidad remota que merecía cuantificarse.
El riesgo no es el impacto: es que Apophis salga girando distinto
Aquí está lo interesante, y no es lo que uno esperaría. Un choque con un trozo de chatarra no desviaría a Apophis ni crearía ningún riesgo nuevo para la Tierra: la diferencia de masa es abismal. Lo que sí podría cambiar es cómo gira.
Y eso importa porque en 2029 el asteroide va a tener visita. La misión RAMSES de la ESA y la OSIRIS-APEX de la NASA van a medir precisamente qué le hace el encuentro a su superficie y a su rotación. Un impacto inesperado metería ruido en esas medidas y podría estropear experimentos preparados durante años. Los autores lo dicen con claridad: hace falta caracterizar bien qué habrá ahí arriba en 2029.
Tiene su ironía. La basura que hemos dejado en órbita no pone en peligro al asteroide, pero puede degradar la observación del acontecimiento que llevamos dos décadas esperando.
Y la gravedad hará su trabajo, con chatarra o sin ella
Al margen de la basura espacial, el encuentro va a cambiar a Apophis de todas formas. Según la NASA, la gravedad terrestre lo reclasificará de grupo: dejará de ser un asteroide del tipo Atón para pasar a ser del tipo Apolo. Su órbita alrededor del Sol, la de después de 2029, no será la de antes.
Y no solo la órbita. La NASA da por muy probable que el paso altere su rotación, acelerándola o frenándola y cambiando su orientación. El estirón de marea —la Tierra tirando más de un lado del asteroide que del otro— podría incluso provocar pequeños deslizamientos de material en la superficie. Por eso OSIRIS-APEX llega justo después del sobrevuelo y se queda: para ver qué quedó distinto.
Será la primera vez que podamos observar en directo cómo un planeta remodela a un asteroide que le pasa cerca.
Lo que no cambia
Nada de esto altera lo esencial, y conviene repetirlo porque circula mucho ruido: no hay riesgo de impacto. El 13 de abril de 2029 Apophis pasará de largo, será visible a simple vista desde el hemisferio oriental si el cielo acompaña, y seguirá su camino —cambiado, pero de largo—. Los detalles del acercamiento están en El encuentro de 2029.
Fuentes: Xataka · Schettino y Rossi, The Planetary Science Journal · NASA · ESA